martes, 17 de marzo de 2009

NOS ENVENENAN III


Y esta es la información que creo que les debemos a ustedes. Un poco más ampliada que la del ayuntamiento, y llamando las cosas por su nombre, e informando de la gravedad del problema y por qué estamos donde estamos.

De todos es conocido el grave y creciente problema del agua potable en Tenerife. Ya en su momento, cuando la Dirección General de Salud Pública anunció la gravedad del problema (hablamos del año 2006) y restringió el consumo de agua potable en algunos municipios de la isla (entre ellos San Juan de la Rambla), este hecho provocó una reacción del Consejero de Aguas, Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo descargando el problema en los hombros de los Ayuntamientos porque la provisión de agua potable corresponde a los ayuntamientos. En efecto, tal responsabilidad la tienen los Ayuntamientos en el sentido de la distribución del agua. Pero el Plan Hidrológico Insular de 1993 habla de la mala calidad del agua de la isla y propone, para solucionar el problema, dos acciones, incumplidas hasta la fecha por CC:
a) El Plan propone separar el proceso de aducción (desde su captación hasta el momento en que se introduce el agua en los depósitos municipales) del de distribución. El primero de los procesos lo sitúa en manos de unos consorcios comarcales (aún no creados) donde estarían el Cabildo y los ayuntamientos. Estos consorcios se encargarían de que el agua que llegara a los depósitos municipales cumpliera los parámetros químicos legales. En los depósitos, y ya a cargo del ayuntamiento respectivo, el agua químicamente válida, sería sometida a los correspondientes controles bacteriológicos y microbiológicos.
b) Como el agua existente es de mala calidad, el Plan preveía la necesidad de pasar el agua por plantas de tratamiento, para eliminar los elementos químicos hasta llegar a parámetros aceptables. El número de Plantas que el Plan estimaba que debían instalarse antes del año 2000 era de 15. En la actualidad sólo hay 6, algunas de ellas con graves problemas para eliminar totalmente el flúor del agua, como la de Cruz de Tarife, que es por la que debe pasar el agua de suministro de San Juan de la Rambla.
c) El problema del exceso de flúor en el agua provoca, en niños menores de 8 años, un daño irreparable en el esmalte de los dientes. En adultos, tiene que ver con problemas óseos y de descalcificación. Los niños menores de 8 años no deben consumir agua con concentraciones mayores de 1,5 mg/l de flúor y los adultos con más de 4 mg/l. No se elimina hirviendo el agua, por lo que también está desaconsejado su uso para cocinar.
d) Sólo hablamos del flúor. Otros elementos (potasio, sodio, cloro) producen también problemas de salud y, si no fuera tan grave el problema del flúor, también deberíamos vigilar de cerca su incidencia.

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