lunes, 1 de octubre de 2018

LA MINISTRA DELGADO Y LA HIPOCRESÍA DEL INTOLERABLE MACHISMO O LA MINISTRA NO DEBE DIMITIR


LA MINISTRA DELGADO Y LA HIPOCRESÍA DEL INTOLERABLE MACHISMO, O LA MINISTRA NO DEBE DIMITIR

Días después de que comenzara la entrega por capítulos de la grabación de una conversación PRIVADA en la que intervenía la actual ministra de Justicia, antes de serlo, cada vez me indigna más la insoportable hipocresía de quienes esgrimen este asunto en contra de la ministra Delgado.
Las mujeres, desde que nos incorporamos a la esfera de lo público, sobre todo en ámbitos antaño exclusivos de los hombres, hemos tenido que resolver el conflicto de qué hacer en esos ámbitos en lo referente a la relación personal. Era y es muy complicado. Lo explicaré en primera persona. Muchas veces he tenido que trabajar con mayoría de hombres, y a veces sólo con hombres. Quizá el ámbito docente es el ámbito menos conflictivo por el aquel de que el objeto de trabajo es la educación. Siempre tuve un trato deferente y respetuoso por parte de mis compañeros. Pero ciertamente, en momentos distendidos, a veces las conversaciones daban un giro sobre aspectos que me ruborizaban, o incluía términos que no estaba acostumbrada a usar. Eso le ha pasado a muchas mujeres de mi edad, y también más jóvenes. En esa circunstancia, una mujer no tiene más que tres opciones: 
1. Protesta y/o se va. Resultado: queda como una mojigata, y ya sabe que en el futuro quedará excluida de muchas de las actividades. Por supuesto, y sobre todo, será excluida de las actividades de la elite, por motivos que sería prolijo y molesto explicar aquí, aunque podría aportar nuevas claves al tema.
2. Escucha y no participa. Quedará como sosa, pero no será excluida. Alguna vez alguien dice: "No hables así o de eso, que tal vez a Fulana le molesta". Fulana es una. Y una dice, educada, que no, que no le molesta, y la conversación continúa. Esta ha sido mi actitud. En alguna ocasión, incluso, alguna compañera del tercer grupo ha dicho que demostraba ser poco de fiar por no integrarme. Craso error. 
3. Se integra en el modelo (masculino). Consigue la plena integración y se cuenta con ella. Es la postura más inteligente si se aspira a ser líder en esos ámbitos. La ministra usa este modelo, aunque, por lo que se ve, sin plena integración (a ella y a otra las excluyen en el sarao de Colombia, y se es extremadamente duro al juzgarla cuando en realidad en la conversación reprocha en algunos momentos  los comportamientos discriminadores y machistas).
Hace mucho tiempo que no juzgo a mis congéneres. Las mujeres debemos hacer exactamente lo que queremos hacer. Sin estereotipos, ni para etiquetarnos ni para conseguir  ser aceptadas. Valemos por lo que somos. Yo soy como soy. Yo no hubiera actuado como la ministra Delgado. 

PERO DEFENDERÉ CON UÑAS Y DIENTES QUE ELLA SEA LO QUE ES Y CONDENARÉ EL DOBLE RASERO QUE SE LE ESTÁ APLICANDO A ELLA FRENTE A LOS HOMBRES INVOLUCRADOS EN ESA CONVERSACIÓN. 
LA MINISTRA DELGADO NO DEBE DIMITIR. NO HA HECHO NADA DE LO QUE YO, COMO SOCIALISTA, DEBA AVERGONZARME. NI ELLA. NO HA AVERGONZADO A LA SOCIEDAD. LO QUE DEBE HACER, ELLA Y EL GOBIERNO, ES DEVOLVER ACCIONES DE BUEN GOBIERNO A CADA INSIDIA. TAL COMO ESTÁN HACIENDO. 
Los que se escandalizan deben echar una mirada retrospectiva y escandalizarse de los que han metido la mano en la lata del gofio. No lo hacen porque, como en la anécdota de la posguerra en las islas, a pesar de que aún conservan en las comisuras de la boca el polvo inequívoco de haber comido gofio, pretenden que creamos que comieron pollo. Y no es así.

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