sábado 7 de enero de 2012

EPPUR SI MUOVE


Hoy, de buena mañana, uno de esos días raros en que no hay ningún acto o cometido institucional que hacer o al que acudir, mientras apuro el café, leo las redes sociales de los últimos días y observo la evolución de las mismas. Y me he acordado de Galileo. Cuenta la historia que Galileo, a la sazón el incordio mayor del reino allá en su tiempo, masculló la expresión con la que titulo esta entrada después de salvarse por los pelos de que la Inquisición le aplicara una de las fatales y calurosas sesiones de peluquería que se estilaban en aquellos tiempos. Es más que probable que Galileo no dijera tal cosa en tan comprometida situación; a lo mejor lo dijo más tarde, una vez libre, en petit comité, para quitarse el mal sabor de boca por haber tenido que abjurar ante aquella pandilla de cenutrios fanáticos.
   Sea como fuere, y en pocas palabras, el delito de Galileo, como el de muchos que corrieron –y corren– suertes similares o peores, no fue otro que el de anteponer el fruto de la razón a las creencias, a la fe imperante. Y en esas estamos. Intentando poner la razón por delante de las emociones, de lo sectario, en resumen, de lo irrazonable. Pero hay quienes, sin conformarse al devenir de los tiempos y las urnas, recurren una y otra vez a las emociones, a lo irrazonable y a lo sectario como si pudiera retomarse aquella época en que recurriendo a ellas, a los miedos del pueblo, a sus más íntimas repulsas, justificadas a veces,  incluso al complejo de culpabilidad de los otros, lograron conferir toda suerte de extraordinarios poderes a esas emociones que hizo dividir al pueblo de manera tan vil, tan interesada y tan lamentable, que aún padecemos las consecuencias de esa nefasta política. Y lo siguen pretendiendo. Unas veces mentando los viejos demonios, con el recurrente y mendaz comentario de “todo lo hacen abajo y nos abandonan a los de arriba”, otras veces intentando, con dichos y hechos,  atemorizar al personal, empleados del consistorio o vecinos, con agresiones y acciones reprobables, y las más de las veces con una contumaz conducta difamatoria, calumniosa y torticera, usando una radio privada que recibió mucho dinero de las arcas municipales, presuntamente de forma ilegal porque es propiedad de un exedil que no se recataba en asignar recursos públicos para su empresa privada. Pero mucho me alegro, y ellos se temen,  que todo, afortunadamente, ha empezado a cambiar. Eppur si muove, como dicen que dijo Galileo. Porque ese recurso fácil a las emociones tenía dos componentes que ahora constituyen sus dos talones de Aquiles: mantener a la gente en  una ignorancia sedante, la misma de la que esos nefastos personajes hacen gala, de manera que pudieran dejar a la población a merced de las embestidas de las vísceras, de las sensaciones, de las emociones, de sus interesados zarandeos periódicos que, para hacerlos llevaderos y para que pudieran ser creídos, eran trufados de falta de información, para que pudieran ser convertidos en creencias, a partir de las cuales la gente actuara; o sea, actos de fe. Y con esas, a base de azuzarles a la gente las emociones, las tuvieron adorando a tal o a cual, bailando a un son o a otro, siguiendo a Fulano o a Mengano, o comprando esto o aquello.   Por eso se puede entender que, siendo lo único a lo que se dejó a los vecinos aferrarse durante tanto tiempo, ahora los mentirosos, los torticeros, los vengativos, los aprovechados, enseñen los dientes cuando les han tocado las prebendas, les han hecho enfrentarse con sus propias mentiras y miserias, Pero, por mucha pieza dental que se exhiba, por sonoros que sean los rugidos, eso no cambia las cosas un ápice: los actos estúpidos o indeseables que acostumbraban a hacer, bajo el miedo de la mayoría y el aplauso de unos pocos descerebrados,  no dejan de serlo por muy intensa que haya sido la emoción que lo haya provocado o que haya provocado en el resto. Y sigue habiendo unos pocos que, llevados por las "pasiones" –las emociones padecidas–, acostumbrados a que otros “manden” en ellos, actúan sin pensar. Y pasa lo que pasa. Convierten en creencia o ideología la emoción, se convierten en meros miembros de una secta y tiran "palante", locos por entrar en acción, salga el sol por Antequera. Pero se equivocan si creen que ahora cuela de nuevo. Porque la gente ya ha probado el gusto de la libertad, de la información, de la unidad, y ya no renunciaría a ella. Porque aunque aún cultiven (afortunadamente para nuestro pueblo) las emociones, también se han dado cuenta de la importancia de pensar y repensar la emoción inicial, de digerirla, de reflexionarla, para luego, sometiéndola a ciertas técnicas y/o métodos, regurgitarla en forma de obra, de acto consumado. Semejante proceso digestivo puede resultar muchas veces largo y tedioso; se puede tirar uno años para dilucidar si lo que debe hacer es lo que conviene, pero esta reflexión se ve como necesaria, porque cada vez más la gente ha visto el error de dejarse llevar por las vísceras. Esa visceralidad que nos ha empobrecido a todos y en la que todos hemos perdido mucho en el camino. O sea, que los salvapatrias no vengan de nuevo a intentar dárnosla con queso. Porque ya todos estamos convencidos que, aunque nos digan que la tierra no gira alrededor del sol, y aunque todos o muchos se los hayan aceptado de aquí para atrás, la tierra si gira, y todos, con la tierra, podemos decir ya, afortunadamente, de la tierra y de SJR: “EPPUR SI MUOVE”. 

miércoles 28 de diciembre de 2011

TODO NO VALE


Franco Lescano tenía 30 años cuando padeció definitivamente la falta de reglas de juego. El 30 de marzo de 2010 en el Tiger´s Gym (Virreyes, Argentina) encontró la muerte en un encuentro de lucha “vale todo”. El vale todo trata de una salvaje contienda que no tiene reglas; no existen rounds; ni abandonos (se pelea en una jaula para que los contendientes no puedan huir), ni Knock out, ni fallos, ni referees. Simplemente termina cuando uno de los dos no pueda ponerse en pie, desmayado, o lo mismo da, muerto. Lógicamente, valen los golpes bajos, los codazos, los piquetes de ojos, las patadas en la cabeza, y también valen las pinzas en el cuello, toma que le causó la fractura del mismo a Lescano, y que lo postró en una lenta agonía de 21 días hasta su muerte. Es muy curioso, porque en esta indisciplina por lo visto vale todo, menos la vida. Una gran paradoja.
Lo mismo da, como en el recordado tango Cambalache está todo revuelto; lo bueno junto a lo malo, el esfuerzo junto al hedonismo, la irresponsabilidad junto a la responsabilidad; la austeridad junto al despilfarro, el progreso junto a la indolencia. Qué locura, ¿no? Todos esos binomios son pares opuestos, son antagónicos y sin embargo en SJR conviven con total naturalidad, casi diría con total impunidad. Discépolo ubicaba la Biblia junto al calefón, el que labura junto al timbero, todos manoseados en el mismo lodo. Claro que Discepolín marcaba un contrapunto aleccionador. Con pícara ironía desalentaba el comportamiento abusivo de los oportunistas, que para no recorrer el camino toman el atajo.
¿Para qué todo este prólogo? Aparte de la "casualidad" del nombre de la localidad argentina, es que en la platea de SJR empezaron a resucitar los protagonistas del Cambalache. Sí, los que ahora están en segunda división, los mismos que desmantelaron al municipio, y ahora impunemente ponen, negro sobre blanco, aquellas cosas mal hechas o no realizadas que son debidas a ellos mismos. En este momento,  y como políticos, no nos queda otra que pedir a nuestros convecinos que perdonen tanta ignorancia, tanta bajeza y tanta mezquindad, que pretenden confundir con la política. También se lo pedimos a aquellos jóvenes que quisieran participar en política, pero son echados hacia atrás porque temen los comportamientos energúmenos de quienes no respetan las reglas del juego, y que ni siquiera lo hacían cuando ganaban, dado que hacían innumerables trampas. Como nunca hicieron el esfuerzo de ganar limpiamente, no sólo no conocen el trabajo que tanto cuesta realizar para la defensa de los vecinos sino que tampoco lo valoran.

El resentimiento es mal consejero. Una gestión de puertas abiertas que viene invitando, a diferencia de los viejos usos, a todos a participar en la construcción de un SJR distinto, no se corresponde con la hostilidad que devuelven “los cambalacheros”. ¿Por qué será entonces?; ¿Ambiciones personales?;¿oportunidades de negocios perdidas?; ¿ psicosis destructiva, o sea “mala leche”?  Resulta aburrido a estas alturas relatar todo lo que se ha hecho o rehecho en menos de seis meses, aunque a la vista está. Quien se ubica mentalmente en las navidades del año pasado, recordará otro modelo de navidad. Recordará un pueblo sin vida ni tono, un comercio sin movilidad, empresas que cerraban.... Y ahora, de nuevo, soportaremos con un estoicismo activo la venganza de energúmenos que no soportan pensar que otras formas son posibles, que la unidad poco a poco se va adueñando de nuevo de SJR, que cada vez somos más los que queremos otro pueblo para nuestros hijos, que otro SJR es posible.... y como no lo soportan, de nuevo, actúan como único saben hacer: con la agresión cobarde, sin dar la cara.... gracias a Dios ese no es nuestro pueblo, que ha demostrado repetidamente su hidalguía. No es nuestro pueblo ni nos reconocemos en esa conducta. Afortunadamente.

domingo 25 de diciembre de 2011

UN CUENTO DE NAVIDAD: EL PUEBLO DE LOS PLANTADORES Y LOS TALADORES


Hoy, a última hora del 25 de diciembre de 2011, quiero compartir con ustedes un cuento de Navidad. El cuento de los plantadores y de los taladores de árboles. Que lo reflexionen y lo disfruten.
Había una vez un pequeño poblado separado del mar y sus grandes acantilados por un bosque. Aquel bosque era la mejor defensa del pueblo contra las tormentas y las furias del mar, tan feroces en toda la comarca, que sólo allí era posible vivir. Pero el bosque estaba constantemente en peligro, pues un pequeño grupo de seres malvados acudía cada noche a talar algunos de aquellos fuertes árboles. Los habitantes del poblado nada podían hacer para impedir aquella tala, así que se veían obligados a plantar constantemente nuevos árboles que pudieran sustituir a los que habían sido cortados.
Durante generaciones aquella fue la vida de los plantadores de árboles. Los padres enseñaban a los hijos y éstos, desde muy pequeños, dedicaban cada rato de tiempo libre a plantar nuevos árboles. Cada familia era responsable de repoblar una zona señalada desde tiempo inmemorial, y el fallo de una cualquiera de las familias hubiera llevado a la comunidad al desastre.
Por supuesto, la gran mayoría de los árboles plantados se echaba a perder por mil variadas razones, y sólo un pequeño porcentaje llegaba a crecer totalmente, pero eran tantos y tantos los que plantaban que conseguían mantener el tamaño de su bosque protector, a pesar de las grandes tormentas y de las crueles talas de los malvados.

Pero entonces, ocurrió una desgracia. Una de aquellas familias se extinguió por falta de descendientes, y su zona del bosque comenzó a perder más árboles. No había nada que hacer, la tragedia era inevitable, y en el pueblo se prepararon para emigrar después de tantos siglos.
Sin embargo, uno de los jóvenes se negó a abandonar la aldea. “No me marcharé”, dijo, “si hace falta fundaré una nueva familia que se haga cargo de esa zona, y yo mismo me dedicaré a ella desde el primer día”.
Todos sabían que nadie era capaz de mantener por sí mismo una de aquellas zonas replantadas y, como el bosque tardaría algún tiempo en despoblarse, aceptaron la propuesta del joven. Pero al hacerlo, aceptaron la revolución más grande jamás vivida en el pueblo.
Aquel joven, muy querido por todos, no tardó en encontrar manos que lo ayudaran a replantar. Pero todas aquellas manos salían de otras zonas, y pronto la suya no fue la única zona en la que había necesidad de más árboles. Aquellas nuevas zonas recibieron ayuda de otras familias y en poco tiempo ya nadie sabía quién debía cuidar una zona u otra: simplemente, se dedicaban a plantar allí donde hiciera falta. Pero hacía falta en tantos sitios, que comenzaron a plantar incluso durante la noche, a pesar del miedo ancestral que sentían hacia los malvados podadores.

Aquellas plantaciones nocturnas terminaron haciendo coincidir a cuidadores con exterminadores, pero sólo para descubrir que aquellos “terribles” seres no eran más que los asustados miembros de una tribu que se escondían en las laberínticas cuevas de los acantilados durante el día, y acudían a la superficie durante la noche para obtener un poco de leña y comida con la que apenas sobrevivir. Y en cuanto alguno de estos “seres” conocía las bondades de vivir en un poblado en la superficie, y de tener agua y comida, y de saber plantar árboles, suplicaba ser aceptado en la aldea.

Con cada nuevo “nocturno”, el poblado ganaba manos para plantar, y perdía brazos para talar. Pronto, el pueblo se llenó de agradecidos “nocturnos” que se mezclaban sin miedo entre las antiguas familias, hasta el punto de hacerse indinstinguibles. Y tanta era su influencia, que el bosque comenzó a crecer. Día tras día, año tras año, de forma casi imperceptible, el bosque se hacía más y más grande, aumentando la superficie que protegía, hasta que finalmente las sucesivas generaciones de aquel pueblo pudieron vivir allá donde quisieron, en cualquier lugar de la comarca. Y jamás hubieran sabido que tiempo atrás, su origen estaba en un pequeño pueblo protegido por unos pocos árboles a punto de desaparecer.

miércoles 21 de diciembre de 2011

EL VALOR DE LOS ARBOLES DE NAVIDAD DE SAN JUAN DE LA RAMBLA

Han quedado espectaculares, magníficos. Tenemos dos árboles de navidad que son la admiración de propios y de extraños y nuestro orgullo. Apenas han costado algo más que el esfuerzo colectivo de las personas que han aportado su trabajo en la confección de las flores recicladas y sus materiales para reciclar (botellas vacías), los operarios municipales que hicieron e instalaron la estructura y completaron "in situ" la decoración de los árboles y todas las personas que, a través de las redes, han contribuido a difundir nuestra peculiar manifestación navideña. La importancia de esta decoración es la participación ciudadana, donde los árboles, de verdad, son de todos, el valor del reciclado y el ahorro que supone para las arcas municipales que parte importante del ornato navideño sea de coste cero. Así lo han entendido los medios de comunicación, incluso nacionales, que han destacado el valor de nuestro árboles navideños. Y cuando digo valor no dejo de recordar el infundio que difundió la oposición cuando valoró cada árbol en 3000 euros. Las mismas mentiras siempre, al igual que cuando han hablado de mi nómina o del coste de la emisora municipal. Como dice el refrán, qué se puede esperar del mulo, sino la patada. Al sartén, aunque le quemen el culo, sigue haciendo tortilla. 
Pero en algo sí que acertaron: tenemos dos árboles de gran valor. Pero no económico, que es el único valor que estos siempre han reconocido, sino valor moral, valor integral, como todo lo que procede de la colaboración ciudadana. Y a ese valor me apunto. Porque es el que reconozco. Y es el que vale.

viernes 16 de diciembre de 2011

MARIA DEL PINO FUENTES: SABIDURIA, DISCRECIÓN, ELEGANCIA Y EDUCACIÓN

Hoy presentó su libro María del Pino Fuentes, sobre Heráldica y Vexicología. Me precio de ser su amiga, por lo que allí estuve. A las 20 horas en el Corte Inglés. Y pese a las fechas, la sala de cultura del Corte Inglés rebosaba hasta la bandera. María del Pino, además de lo que he puesto en el título, es una maestra del protocolo. Y como me apetece, y como viene a cuento y como es necesario recordarlo, voy a transcribir unos de sus artículos que, como siempre, no tiene desperdicio. A ver si alguno se lo aplica:

La grosería, la peor plaga para la humanidad.

Me reafirmo en mi postura sobre que el respeto a los demás, las formas y la educación no podrán erradicarse, por mucho que se empeñen los progres.
Alfonso Ussía en su "Tratado de las buenas maneras" afirma que: la peor plaga que padece hoy la humanidad es la de la grosería. Sentencia que ratificamos todos aquellos que nos movemos en diferentes esferas sociales, aprendiendo y observando, analizando los comportamientos que definen la personalidad del individuo, su tarjeta de visita, ese saber estar tan necesario en este país enfermo de mala educación. Hoy en día todo vale, eso es ser guay, moderno, hacer lo que mola, ponerse con el insulto. Da igual ir de colores a un entierro o de blanco a una boda, vestir de chándal para acudir al cine o de lentejuelas en la cola del médico. Lo que cuenta es llamar la atención a toda costa.

Me reafirmo en mi postura sobre que el respeto a los demás, las formas y la educación no podrán erradicarse, por mucho que se empeñen los progres, pues son partes esenciales de la convivencia en armonía. Los buenos modales se aprenden desde los primeros pasos y balbuceos, obedeciendo la carencia actual de los mismos a un falso concepto de libertad, de modernidad, mal inculcado por ciertos sectores de la clase política.

Merced a ello, las nuevas generaciones adolecen de esa base tan necesaria en la educación integral del individuo, ya que ésta no va a la par con los títulos académicos, ni con el dinero, y mucho menos con los cargos. Se aprecia esa falta de formación en la creciente demanda existente en el mercado de los cursos cortos, pidiendo que se ofrezcan los relacionados con las buenas maneras, las habilidades sociales, la comunicación, las relaciones institucionales, etc., lo que a su vez está generando mucho intrusismo profesional, pues hay quien cree que un módulo de quince días ya lo avala para ejercer un oficio plural y complejo como es la práctica del protocolo en todas sus vertientes.

España agoniza en educación. Este valor no pone, no mola, es un bien tan escaso, si se me permite el símil, como el agua. Urge hacer un trasvase de buenas maneras desde otras culturas, hacer surcos para luchar contra el árido terreno de los gestos soeces, de los aplausos fáciles al mal gusto; montar plantas desalinizadoras para la ordinariez y la vulgaridad, recuperar el prestigio de la elegancia borgoñona. Por muchos planes educativos que se reformen, nos sobran enseñanzas y nos falta educación.

Hay que intentar controlar las corrientes del mal gusto, el saludo deportivo del golpe de mano, palma contra palma, el abuso del tú y la corte de sobrinos putativos que nos llaman tío. Estás en la cola de la taquilla del cine y aparece una pareja vestida de gala, con tatuajes, anillos varios, pulseras de más, pendientes y piercings; tenis de marca, gafas y bolso de firma, hablan, ríen, se mueven de un lado al otro y cuando ya estamos a punto de pedir las entradas te increpan con el "oye, tía, que yo estaba antes, no te cueles".

Y uno que tiene una migaja de educación y piensa que la película no va a adelantarse por que ellos entren primero, murmura una disculpa: perdone, pase usted primero, no se preocupe. La cosa les hace gracia, siguen con su fiesta mientras piden: dos entradas pa' la cuatro. Pagan y se van. No conocen el uso del por favor, ni del gracias, estamos en el reino de los personajes tipo de los programas de televisión, de los símbolos de la Logse, de los exponentes de la absoluta incapacidad expresiva a que han llevado los planes de estudio a los jóvenes de la España del tuteo. Los mismos que ponen cara de estupor o de burla cuando oyen a alguien pedir algo por favor. Ellos comen palomitas, a mí me gusta decir cotufas, ponen los pies en el sillón delantero, hablan en alto, botan al suelo el vaso de refresco vacío y te empujan para salir de la fila, aunque todavía no hayan acabado los créditos. No se les pone nada por delante.

En España se ha permitido que se quiten los peldaños de los principios y de los valores, que se implante la Educación para una Ciudadanía que no tiene educación... ni ganas de tenerla. Se pretende sustituir la moral por la ética; borrar las fronteras entre el bien y el mal; medir las cosas en función del dinero, el disfrute que se haga de ellas o lo cómodo que sea su planteamiento.

El ciudadano de cierta edad, como es mi caso, siente pavor y terror a hacer valer sus derechos ante esos que nos hablan de tú y de tío. Un pánico que se ampara en el desprecio a las formas del que alardean, en la falta de respeto a la figura de la autoridad en todas sus variantes, a los principios constitucionales, signo inequívoco una vez más de una educación y una moral per capita que está por los suelos. Se echa en falta la vieja cultura tradicional agraria, esa que España está perdiendo con tanta reforma educativa, tanto plan y tanta modernidad... Era una educación más que primaria, superior, exquisita, la de ese mago del campo que se quitaba el sombrero para saludar, y que se expresaba con la veneración y el respeto del usted acompañado de la sempiterna sonrisa.

Ahora todos sabemos leer y escribir, pero nos comunicamos peor, se ha perdido la magia de las formas, la palabra no viene envuelta en papel de regalo, y éste la mayoría de las veces es un vale canjeable, un intento ficticio de atrapar afectos para un ser humano que cada día por su mala educación experimenta una mayor soledad. El mapa de las relaciones personales precisa del uso de los códigos antiguos del protocolo, le pese a quien le pese.

miércoles 14 de diciembre de 2011

AIS O LA VUELTA A LA CENSURA FRANQUISTA




Me llama alguien para decirme que en el facebook, un afín a AIS se ha rasgado las vestiduras porque, en una de mis entradas de días anteriores, hice referencia a un libro que habla de la censura en tiempos de Franco y puse como ejemplo una canción de Pedro Infante, que habla de un gavilán que se lleva una polla y transcribo la letra haciendo referencia también a la diferencia estre el español hablado en España y el hablado en América, concretamente en México. No sé si por ignorancia o por afán censor, parece que a AIS no le gustó mi entrada. Pues a ellos, a ver si leyendo entienden aunque sea a posteriori la entrada, les dedico estas reflexiones.

LA CENSURA EN EL FRANQUISMO

Desde el principio trató Franco de controlar lo incontrolable, la opinión. Cambiar esto no estaba en mano del general, pero sí que podía esconder todo aquello que no estuviera destinado a exaltar el régimen del Caudillo, con la censura.

Para Franco la libertad de prensa era un serio inconveniente para gobernar. Incluso llegó a decir en una entrevista al diario The Evening Star que “el pueblo español goza de unas que son libertades desconocidas en el este y centro de Europa. Hay limitaciones a esa libertad, pero sólo aquellas que se necesitan para mantener el orden”. El Generalísimo sufría una marcada aversión por la democracia que él mismo justificaba diciendo que cuando en España la tuvimos no nos fue nada bien. Incluso se permitía el lujo de bromear con el tema de la libertad de prensa, llegó a comentar que le divertiría gobernar con libertad de prensa, caso que nunca sucedió.

En agosto de 1936 se incautaron en Vigo 16 aparatos de radio instalados en establecimientos públicos por no sintonizar emisoras nacionales. En 1937 RNE vigila especialmente las informaciones relativas a operaciones militares y de política interior y exterior. Las emisoras privadas locales someten su programación a la censura de las Jefaturas Provinciales o Locales de Propaganda (1939). En aquella época el concepto de periodista era el de una persona que sólo tiene por misión el tener a “la verdad, a la patria y al servicio de ésta como principal objetivo”. Está claro que era imposible realizar una prensa libre en una España en la que todo estaba sometido a la figura de Francisco Franco. Y prueba de esta sumisión es que tras el 20 de julio de 1949, el primer periodista, el poseedor del carnet de prensa número uno era el propio Franco, y el segundo, Ramón Serrano Suñer.

Las emisoras tenían prohibido emitir noticias ocurridas más allá de su localidad, y se les obligaba a conectar con el noticiario de Radio Nacional. Todas las informaciones de las agencias oficiales como Efe, Cifra y Mencheta iba directamente al Negociado de Censura, donde se vería si los textos eran lícitos o no. Sólo la corresponsalía de Alemania era ajena a este control (Orden de 6 de octubre de 1939 el Ministerio de Gobernación). Destaca el hecho de que todo lo relacionado con el Caudillo estaba más que resaltado. Los documentos de la censura radiofónica se mantendrán vigentes y se reeditarán en varias ocasiones hasta el 22 de noviembre de 1977.

En la zona nacional (agosto 1937), también se concretaron las normas y limitaciones a las que han de sujetarse los programas de música, los infantiles -para aleccionar sobre el sentido del Movimiento-, los dramáticos y hasta la apertura y el cierre de las emisiones -himno nacional y eslogan-.

El 7 de marzo de 1941 se publican las normas básicas para la radiodifusión que se centran en una censura previa de anuncios y métodos curativos y una no censura para la Prensa del Movimiento. También controlaba la publicidad, prohibiendo la de los caramelos “Chupa Chups” por “pornográficos”

En cuanto a la música, en un principio se prohibió emitir música negra y swing, rumbas y tangos. “El tango fue considerado un baile pecaminoso y prohibido de bailar en público, a pesar de una demostración en el Vaticano para que el Papa comprobara que sólo era arte y destreza lo que algunos consideraban como lascivia; en estos años de mediados de los cincuenta, el bolero debió ser clasificado como algo maligno por las letras y, también, porque su ritmo perezoso permitía pegarse en el baile y no hay que olvidar que en algunas diócesis se prohibió, y hasta se llegó a amenazar con excomunión a las personas que acudieran a los bailes públicos y bailaran bien juntitos” (JM Rodríguez, “Rodri”).

RNE no era en el ente encargado de la censura, pero dado que tenía la mejor colección discográfica de la época, en sus archivos se recogen todos esos discos y también unas fichas señalando los temas censurados. Además, a los ejecutores de tan indignas directrices no les bastaba con catalogar a las canciones como prohibidas, sino que además rayaban los discos para que fuera imposible su ejecución. Motivo por el cual algunas grabaciones históricas se han perdido para siempre. “Radio Nacional de España no censuraba las canciones pero era la única que llevaba un fiel seguimiento de las prohibiciones”(JM Rodríguez, “Rodri”).

En abril de 1972, se quiso rendir homenaje al actor español Jorge Mistral. Durante largas horas el locutor se dio la tarea de buscar en los anaqueles de la Fonoteca de la RNE un par de discos de poemas que el galán de la época de oro del cine en México había grabado años atrás. Desesperado por no encontrarlos, después de mucho batallar, se enteró del motivo de la desaparición de los acetatos: los censores los habían retirado de los estantes, ya que consideraban que un suicida no podía sonar en las ondas de la radio oficial.

Canciones populares como “Cachito”, “El preso No. 9” o “Rico vacilón”, fueron retiradas de manera permanente de las ondas de la radio oficial, por lo atrevido o inmoral de sus letras. “Himno al amor” (L’Hymne à l’amour), había sido proscrita para su transmisión por haber sido escrita por la cantante Edith Piaf a su amante Marcel Cerdan; o que el LP “Cole en español”, del estadounidense Nat King Cole, formaba parte de la nómina de los ‘no radiables’, gracias a temas subidos de tono como “Ansiedad”, “Acércate más”, “Perfidia” y “Ojos verdes”, éste último por hacer referencia a un amor mercenario, y se suprimió “El bodeguero”, por no querer borrachos en las ondas. Caso similar sufrió “El gavilán pollero”, en voz del mexicano Pedro Infante, que a pesar de su tono jovial, incluía frases que inquietaban a los castos oídos de españoles de aquella época, como “sin mi polla yo me muero”. Polla en México hace una doble referencia a una gallina joven y a una muchacha ídem, el amor perdido al que cantaba Infante. O la archipopular “Bésame mucho”, escrita por la mexicana Consuelito Velázquez Torres, que llegó al colmo de ser prohibida ¡hasta en la versión instrumental! , fue el primer disco censurado en la voz de Lucho Gatica.

También levantaban recelo las letras que ponían a Dios por testigo. Así le sucedió a Lorenzo Barcelata con “María Elena”, que en su parte medular decía: “Ya todo el corazón te lo entregué, eres mi fe, eres mi Dios, eres mi amor”. Suprimidas también las letras que mezclaban amores terrenales con el divino: Siempre fuiste la razón de mi existir, adorarte para mi fue religión…. Y si ya no puedo verte, por qué Dios me hizo quererte para hacerme sufrir más…”

Aún cuando estos discos se podían comprar en cualquier tienda de la Gran Vía o la calle de Alcalá, o escuchar en el tocadiscos de casa y en las salas de fiestas, su difusión radial era mucho más estricta. Por este motivo el gobierno franquista, primero desde la Vicepresidencia de Educación Popular y luego desde el Ministerio de Información y Turismo, exigía a las compañías discográficas una trascripción textual de las letras, método que mostró su falibilidad en la década de los setenta, cuando se trataba de calificar jadeantes temas como “Could It Be Magic” (Donna Summer) o el “Je t’aime, moi non plus” (Serge Gainsbourg y Jane Birkin).

En 1967, fue Serrat el censurado tras negarse a cantar su eurovisivo “La, la, la” en castellano. En una última época se prohibieron los considerados políticamente subversivos. En 1976 eran más de 4000 los títulos prohibidos, entre ellos el francés Brassens; el último, “Y en esto llegó Fidel”.

En cuanto a la política, RNE llegó a censurar noticias como la visita de un ministro a la Unión Soviética y se retrasó la confirmación de la muerte de Carrero Blanco.

Otro ejemplo de finales de los 60 fue la entrevista que Miguel de los Santos hizo a Pablo Neruda en Viña del Mar y que los censores del Ministerio tuvieron retenida durante varias semanas hasta que Basilio Gassent consiguió hacerla pasar con los menores cortes posibles.

martes 13 de diciembre de 2011

EL ÁRBOL DE TODOS, NUESTRO ÁRBOL DE NAVIDAD


"Nunca habíamos tenido un árbol de Navidad". Esta frase de una vecina joven de nuestro municipio, del casco, me impactó. Y me dí cuenta de que las personas de treinta años en adelante podrían suscribir esa frase. Nunca han tenido un árbol de Navidad. Salvo unas luces institucionales, poco lucidas, han crecido sin la alegría de la sorpresa anual de los adornos navideños, y por supuesto, de la alegría que produce la colaboración vecinal con la corporación. Y estamos hablando de casi dos generaciones que han añorado una mejor Navidad institucional, donde la festividad fuera compartida y brillante, no por cara, sino por alegre, compartida y querida.

Y pensé que qué bueno que aprendamos juntos a celebrar la brillantez de lo compartido. Para los más pequeños es fácil acostumbrarse. Y ellos tal vez sean los que nos ayuden a aprender a ver con ojos de niños el valor de lo manual, los que nos den ejemplo de celebrar. Y esta joven vecina me comunicó su sentimiento que sobrepasaba lo que nosotros pretendimos con lo que consideramos el deber cumplido: me comunicó que al fin lograba entusiasmarse mucho con la Navidad pública, la institucional. Esta vecina, como los niños, me sorprendió observando la preparación que hacíamos con mucho interés y ganas de participar y observando y tratando de anticiparse a lo que va a pasar. Para pasarlo bien uno debe querer participar con ganas y eso logra que uno se meta bien en el medio de lo que se está tratando de hacer, especialmente si esas cosas logran que todos podamos tener un papel protagonista y que un trozo de la obra lleve nuestra impronta. Y todos y todas ven sus botellas y vasos colocados en el gran árbol de 5 metros de altura de la plaza. .

Las celebraciones son alegres, son especiales. Durante las fiestas no se hacen las cosas de todos los dias, y eso hace que todos tengamos un ánimo especial, para dar y para recibir, y veamos las cosas de otra manera, y nos sorprendamos con aquellas cosas insólitas, aunque sean normales, como el árbol de la plaza. Se valora como una cosa fuera de lo común, pese a su simplicidad, y se relaciona con la fecha del almanaque, del dia que es y la sorpresa y la alegría de lo inesperado, como a esta vecina, le asegura que puede sonreir y saltar de gozo con la novedad.

Si hubiéramos sabido que esa iba a ser la reacción de nuestros convecinos, seguramente que hubiéramos actuado con más seguridad. Pero la crítica vino antes de la acción, e incluso legaron a decir que nos íbamos a gastar 3000 euros, y aunque no hacemos demasiado caso de esas mentiras, fastidia un poco. Pero cuando aparece la reacción que he contado, que es como si se celebrara la Navidad por primera vez alguien que manifestaba que nunca había tenido un árbol de Navidad compartido por todos, en el pueblo... todo se transformó. El árbol magnífico, colectivo, obra de Cayetano, de priscila, de Viti, de Karina, de los operarios municipales, de los vecinos y vecinas que pusieron botellas y vasos, que los pintaron....se convirtió en una obra magnífica, monumental, un lindo árbol que ha llenado de entusiasmo a propios y extraños. Un árbol de Navidad de verdad, colectivo y público. La preocupación paulatina de ´como colocar los adornos, de si el árbol iba a lucir al lado de la torre de la iglesia, de cómo iluminarlo, de cómo hacer para ocultar la base..... vino luego y fue motivo de conversación durante días.

Y ahí está, espléndido, siendo motivo de conversación dentro y fuera del pueblo. El árbol de todos, nuestro árbol de Navidad.

sábado 10 de diciembre de 2011

LA NUEVA POLITICA DE LA COLABORACIÓN: DE QUÉ PUEDE HACER EL AYTO. POR MI A QUÉ PODEMOS HACER TODOS POR EL MUNICIPIO-LOS ÁRBOLES DE NAVIDAD.


Las nuevas realidades sociales demandan actuaciones integradas en estrategias de desarrollo del territorio, de desarrollo local colaborativas. Ya los anticipábamos en nuestro programa de 2007 y lo reiteramos en el del 2011. En este sentido, la integración social y el desarrollo local son dimensiones esenciales e inseparables desde un enfoque del modelo de participación ciudadana que es nuestra prioridad. Por ello queremos centrarnos en la gestión de estrategias de análisis e intervención integrada y sostenible en el ámbito municipal. para ello necesitamos incentivar la participación ciudadana desde planteamientos creativos y utilitarios, capaces de hacer converger los valores del desarrollo sostenible en un contexto globalizado de competencia que trascienda lo económico, como único valor, y se filtre en todas las esferas de nuestras vidas. Este enfoque nos permite a todos involucrarnos en nuevos procesos de análisis e intervención comunitaria desde una revisión creativa e innovadora de los roles ciudadanos. La participación se encuentra profundamente vinculada con el desarrollo humano sostenible y social, siendo una de las claves en las que queremos sustentar nuestras políticas en todos los ámbitos vinculadas con la integración social. El carácter interdependiente de los problemas y las transacciones entre actores requiere de la implementación y gestión de programas y proyectos estratégicos, integrales, transversales y participados, cuyos propietarios y protagonistas sean los ciudadanos. El referente de "red" permite describir y analizar la compleja, dinámica y diversa amalgama cívica e institucional y avanzar hacia estrategias ecológicas de gestión de los asuntos colectivos en el ámbito municipal.

La construcción de la ciudadanía y el rol de los gobiernos locales es un desafío colectivo. Los políticos elegidos democráticamente tenemos la responsabilidad de la decisión de los proyectos públicos, pero las organizaciones sociales, los grupos locales, las familias, los ciudadanos, en definitiva, tienen el derecho y el deber de exigir que se tomen en cuenta, se debatan y se negocien sus críticas, sus demandas y sus propuestas.

En este sentido, los implicados tenemos la obligación de elaborar análisis y propuestas formalizadas y viables, de escuchar a los otros, pero también de comprometernos en defender las propuestas y los proyectos ciudadanos locales.

La fragmentación, complejidad e interdependencia de nuestras sociedades actuales provocan la necesidad de compatibilizar la democracia representativa con nuevas formas de democracia participativa, más directa y deliberativa, es decir, con alternativas que den "voz y rostro" a la ciudadanía plural. Se trata de fortalecer la democracia mediante una nueva manera de tomar decisiones, que conciba a los ciudadanos con capacidades y, por tanto, que les transfiera el poder y la responsabilidad en los asuntos públicos.

La democratización verdadera es algo más que las elecciones o la simple afiliación a una asociación; necesita de:

a) instituciones permeables y transparentes a los ciudadanos y que funcionen adecuadamente;

b) una sociedad civil despierta y con posibilidades de ejercer control e influencia y

c) la existencia de mecanismos dinámicos, diversos y flexibles de participación real.

Aunque los vínculos entre la democracia y el desarrollo humano pueden ser fuertes, no son automáticos. No olvidamos que son los ciudadanos los que hacen funcionar a las instituciones, por lo que debemos ampliar el espacio destinado a escuchar y comprender a las personas y grupos a los que sirven.

Todo lo anterior lo tenemos que sustanciar en un buen modelo de participación ciudadana, fuerte y que dé respuesta al interés suscitado en la ciudadanía desde que las herramientas democráticas son públicas y accesibles, por ejemplo, los plenos, tras su pase a las tardes. Pero iniciativas puntuales pueden anticipar ese propósito y lo hacen de manera espectacular. por ejemplo, la participación colectiva en la realizaciónd el os dos árboles de navidad. Desde la elección de una profesional magnífica en arquitectura efímera, como es priscila, a la cooperación de cinetos de ciudadanos que desde hace unas semanas separaban las botellas y vasos plásticos y los CDs reciclables, unos a sabiendas de para qué eran y otros que sólo sabían que desde el ayuntamiento se necesitaban para una obra colectiva, hasta la buena disposición de algunos familiares, que pintaron de manera altruista para terminar a tiempo, así como al personal del ayuntamiento que han dado incluso tiempo personal para que la obra salga antes, ninguna teoría es capaz de definir el afán colaborativo y los excelentes resultados de un trabajo de todos que es motivo de elogio y de satisfacción.

Vaya mi más encendido elogio y mi agradecimiento a todos y todas los que han puesto su granito de arena o su roca grande en este bello proyecto que me hizo emocionar anoche, cuando ví el árbol de San Juan encendido. Simbólico, erguido, majestuoso sobre sus 5 metros de altura y, cómo no, noble como todas las obras rambleras. Para todos y todas de todos y todas. Como debe ser.

viernes 9 de diciembre de 2011

POR MALOS Y PIRATAS, REHÚYEN EL DEBATE


Los gobernantes mediocres, también los que lo han sido durante muchos años, tienden a revolverse contra la democracia, aún de forma inconsciente. Cuando un político se obsesiona con el poder y lee todo en clave electoral, sus errores son como losas que se niegan a asumir. Su labor entonces se limita a desvincularse del problema, y a tratar de cargárselo a otro. Los argumentos que usan para escapar de sus tropiezos evidencian que bajo el aparente fervor de los políticos por la democracia, muchas veces ni siquiera la entienden. Y estos que fueron desgobernantes de AIS hasta ayer mismo practicaron esta máxima hasta abril de 2011, 24 años después de haber asumido el poder en SJR, y volvieron a echarle la culpa al anterior gobierno socialista. Y ahora, que acaban de pasar a la oposición, la culpa es del actual gobierno, socialista, como no puede ser de otra manera. Les da lo mismo que tengamos un gobierno de pacto: somos los socialistas, demonios hechos personas, los culpables de todo, de lo actual y de lo (mucho) que ellos dejaron sin resolver, a medias o mal hecho. Mientras los ciudadanos nos conformemos con eso, no mereceremos nada mejor. Pero, afortunadamente para el municipio, en mayo no fue así. Y ellos aún no salen de su estupor de cómo los vecinos y las vecinas se dieron cuenta de que llevaban engañándoles la friolera de 24 años.

AIS, por tanto, ya tiene mucha práctica en echar balones fuera. Ahora que pasan por su peor momento, por su travesía del desierto, lo demuestra la oposición en cada debate, en la radio basura o en los plenos. Los sucesivos casos de presunta corrupción, mala gestión, desprecios al pueblo que hemos ido desvelando han contribuido a desnudar a los antiguos desgobernantes. Estamos en presencia de unos personajes que se sitúan del lado de los piratas, de los malos, por puro rédito político. O porque piensan que esta postura se lo va a dar. Si estos personajes de vodevil creen que pueden sacar réditos políticos por pedir explicaciones acerca de aquellas cosas en las que no se involucraron, que mal gestionaron, o de aquellas mentiras que van desgranando cada vez que andan, es que piensan que el pueblo que durante tanto tiempo les votó es tonto. Y creo que eso es un insulto al pueblo ramblero, que al final los caló. No obstante, el razonamiento de fondo es que hacen bien en pedirlas. Para poder ver de verdad, el caminar de la perrita. En el caso de que ellos hubieran gestionado de forma impecable, lo lógico es que desearan debatir sobre los temas. Y es que en democracia, sistema caprichoso, se tiende a sacar réditos políticos cuando las cosas se hacen bien, y a perderlos cuando se hacen mal. Por eso critican donde no pueden ser contestados, o abandonan los plenos, pero rehúyen el limpio debate político. No se atreven. Al acusar, por su lado, al contrario de sacar réditos políticos con la crítica a los anteriores, pero negarse a defender a cuerpo la gestión anterior, lo que se hace es admitir que se ha gestionado mal. Porque nadie logra réditos políticos por situarse del lado de los malos, sino defendiendo que siempre se ha estado del lado de los buenos. Pero no pueden, porque nunca han estado con los buenos y el papel que les ha gustado es estar del lado de los piratas. Malos y piratas, sólo ganan cuando son más. Pero ahora ya no son más. Y se quedan con su maldad y su piratería. Que no es poca.

domingo 27 de noviembre de 2011

SABER SER Y SABER ESTAR EN LA POLITICA


Estamos en otro tiempo político. En un tiempo político donde, mandatados por nuestros conciudadanos, empleamos otros modos y maneras. Y los miembros del grupo de gobierno anterior y actuales miembros de la oposición debían saberlo. Nosotros entendemos la tolerancia como el respeto que debemos tener hacia las opinones o prácticas de los demás, aunque las mismas no estén de acuerdo con las nuestras. Todas las personas somos diferentes. Además de no ser iguales, tampoco pensamos de la misma manera. El límite lo marca la falta de lealtad y diligencia en los deberes y el trabajo y la falta de respeto. Victoria Camps, en su libro «Virtudes públicas», dice que: «el respeto a los demás, la igualdad de todas las creencias y opiniones, la convicción de que nadie tiene la verdad ni la razón absolutas, son el fundamento de esa apertura y generosidad que supone el ser tolerante. Sin la virtud de la tolerancia, la democracia es un engaño, pues la intolerancia conduce directamente al totalitarismo. Una sociedad plural descansa en el reconocimiento de las diferencias, de la diversidad de costumbres y formas de vida». Creemos que la persona que tolera tiene más fácil la negociación debido a que busca la armonía. Y aunque nos viene costando, por las malas formas del grupo de la oposición, que hasta hace cinco meses gobernaba, intentamos hacerlo.

Todo esto viene de que nos parece que no viene a cuento el ocultar una celebración política en un recinto público cuando no sólo lo sabíamos sino que advertimos al peticionario de la diferencia de hacer una concentración o encuentro en una plaza a hacer una celebración en un recinto municipal que suele emplearse para celebraciones. Y, por supuesto, autorizamos y les dimos la llave del recinto municipal que pretendían usar y libre acceso a las instalaciones. Atrás quedaron las reiteradas solicitudes de uso de locales públicos denegadas, a la negativa al uso de la luz pública, incluso cuando estaban obligados a hacerlo (períodos electorales), a tener que usar plazas para reuniones recurriendo a los derechos constitucionales y al amparo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado. Ya más no. Ahora es otro tiempo. Y debían saberlo. Por eso no entendemos que en lugar de venir la petición avalada por un cargo público u orgánico de AIS, identificándose e identificando las siglas del grupo político que pretendía usar el recinto y lo usó, hubieran pedido el acceso como si fuera una petición particular. Cuando ya, afortunadamente, no hay motivo para ocultarse.

Lo primero que tenemos que ser es personas y, a continuación, debemos saber estar. Ya pasó el uniformismo pasado en que se pretendía que todos pensáramos y actuáramos del mismo modo. Aquella falta de tolerancia dice muy poco del saber estar, y se refleja en este último comportamiento, donde piensan aún que todos somos iguales. El actual grupo gobernante ha demostrado ser muy tolerante. Pero hay que decir que nos ha costado hacer un esfuerzo importante para tragar los malos modos, las artimañas, las argucias que han hecho para ponernos zancadillas, incluso con el personal del ayuntamiento afín a AIS, a algunos de los cuales han llevado a un camino laboral sin retorno al convencerlos de hacer mal su trabajo, cosa que, por supuesto, no hemos consentido. El saber ser conlleva el respeto y la práctica de las buenas costumbres, y aún lo tiene que aprender aquellos que nunca lo ejercitaron. Los usos y costumbres han sido, a lo largo de la historia, el exponente de la civilización y de la riqueza cultural de los diferentes pueblos. Los buenos modos humanizan el trato social, debido a que dignifican a la persona humana y a que fomentan el espíritu de relación y de respeto. No son buenos modos, por ejemplo, forzar las situaciones para romper un pacto que, por ahora, es estable. Las propuestas por escrito tienen de malo que los papeles se pueden copiar, perder o traspapelar, y que no todo el mundo es discreto.

Desde muy antiguo, el uso de las buenas costumbres en la corte, da lugar al nacimiento del término cortesía. En nuestros días, se han simplificado estas costumbres, tratando de evitar la rigidez y el formalismo. Así, las buenas costumbres no se quedan solo en unos simples actos de manifestación externa, sino que reflejan un estilo de vida, el cual surge con naturalidad y espontáneamente en aquellos que poseen un concepto elevado y objetivo de la dignidad humana. Por ejemplo, estamos presenciando cómo se está procediendo a la entrega del poder en el estado de una manera ordenada y con diálogo. Aún esperamos que alguien de la anterior corporación se reúna con nosotros. Inútil espera, dado que en junio de 2007 pedí una entrevista para preparar el papel de cada quien, entrevista que no se produjo. Las buenas costumbres son, a la vez, una manifestación de la cultura y de la elegancia, ambos elementos esenciales en una educación digna de la persona humana. Esa educación integral hace que mantengamos un respeto a las personas con las que nos relacionamos. Y ya es hora de que lo aprendan.