martes, 4 de noviembre de 2014

LA ORQUESTA DEL TITANIC O TOCANDO HASTA QUE LA NAVE SE HUNDA






La Wallace Hartley Band era la orquesta que tocó en el Titanic mientras se hundía. Los testigos dijeron después que el grupo tocó hasta el último instante y que incluso sus notas se podían oír mezcladas con los gritos desesperados de las víctimas. Desde el momento en el barco golpeó el iceberg, la Wallace Hartley Band tocó aires alegres que contribuyeron a mantener el ánimo y a que el pánico no se hiciera dueño del buque al primer instante. La orquesta estaba compuesta por ocho músicos y tomaba su nombre del líder, Wallace Henry Hartley, un violinista inglés que moriría ahogado a los 33 años de edad. Los siete restantes también perecieron en el desastre. Eran Roger Bricoux, chelista; John Wesley Woodward, también chelista; Fred Clarke, Percy Taylor, George Krins, Theodore Brailey y John Jock Hume. Los ocho no formaban parte de la tripulación, aunque a veces se les sume a la lista, y viajaban en segunda clase como pasajeros. La White Star Line había contratado sus servicios a través de la Black Talent Agency, una sociedad de Liverpool que acaparaba la animación musical de los barcos de distintas compañías gracias a sus bajos precios. Por lo tanto, la banda no percibía ni una libra del Titanic, sino de la agencia creada por los hermanos Charles y Frederick Black. En realidad no era una única orquesta sino dos y lo más seguro es que la única vez que tocaron los ocho músicos juntos fue cuando el naufragio. Durante la travesía formaban un quinteto y un terceto que tocaban por separado en distintas zonas del buque, siempre por el área de primera clase. ¿Qué motivó la extraordinaria actitud de los músicos para tocar hasta la muerte? Probablemente la personalidad de su líder y director sumada a la del resto de compañeros, un sólido bloque humano unido por la música. Wallace Hartley, el director de la orquesta, estaba formado en la tradición metodista y su padre había sido director del coro de la iglesia. El caso es que durante dos horas tocaron valses y ragtimes. Al final, hundiéndose, dicen que se despidieron de la vida con Nearer, my God, to Thee (Cerca de tí, Señor), aunque no hay confirmación definitiva, ya que hasta es posible que se su última nota fuese para Proprior Deo. 
Hay grupos humanos que actúan como la orquesta del Titanic, no para salvar a los demás sino por pura inconsciencia. Tocan como en una fiesta, no para contribuir a mantener la calma, sino porque su inconsciencia les hace aislarse de la gravedad de las situaciones y siguen tocando, o bailando. No es porque sean metodistas, con la firme disciplina de los metodistas, sino por real y pura inconsciencia e irresponsabilidad. No es amor a la música lo que les une, sino puro amor a sí mismos y a su bolsillo. Lo malo es cuando estos grupos tienen una gran responsabilidad sobre otras personas o instituciones. Entonces es cuando entendemos que les da igual que el barco se hunda, y que si siguen tocando no es para perecer con el barco, sino para salvarse. Y es entonces, con las diferencias, cuando percibes de verdad la gravedad de la situación. 

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